Rehab: Capitulo 16

Rehab - Capitulo 16

25 de mayo 2011

Después de la confesión de Carolina, nos volvimos inseparables. Íbamos a las charlas juntos, tomábamos café, nos juntábamos a comer y salíamos a todos lados. Muchos confundían nuestra relación, pero nosotros no, éramos amigos y cada vez nos hacíamos mejores amigos.

Es difícil vernos ahora que estoy de gira, el 28 voy a estar en Argentina y le dije que venga con nosotros, va a ser divertido. Dijo que sí, pero con una condición, mantener nuestra relación en secreto; no le gusta alardear y eso me encanta. Obviamente no me negué si yo también mantenía mi relación con Lara en secreto.

No era el momento para que todo el mundo se entere.

 

5 de junio 2011

Quiero llegar a Londres para ver a Lara, a Carolina y a mi familia, los estoy extrañando muchísimo.  Ayer Carolina me llamo llorando, no sabía que estaba pasando, solamente me decía - Perdón, no quise, lo juro.- no entendí nada. Después de su llamada, llame a mi psicólogo diciéndole que estaba preocupado por ella, en fin era el mismo psicólogo. Me dijo que su caso era muy particular y que ella era muy especial, me dijo toda la verdad sobre ella. Cuando termine de hablar, el celular cayo de mis manos, me arrodille y empecé a llorar.

Ella lo había intentado otra vez.

(Fuente: novelas-detusidolos)

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Rehab: Capitulo 15

Rehab - Capitulo 15

21 de mayo 2011

La invite a Carolina a un día de campo los dos solos. Me encontró en el centro y partimos, en el auto no me contuve y le dije si quería cenar con Tom, Gio, Lara y yo. Alegremente respondió que si y me agradeció la invitación.

Cuando nos sentamos en el campo le pregunte que la trajo a Londres, sus ojos se llenaron de lagrimas, su voz se iba cortando y empezó - Vine por la misma razón por la cual te internaste en el hospital.- sin dejarme lugar para preguntar siguió - Intente quitarme la vida, lastime a mi familia y a mis amigos, rompí promesas y también corazones. Fui una idiota y ahora estoy pagando las consecuencias.-

-¿Por qué acá?- pregunte rápido, en eso me miro con los ojos llorosos y continuo - Porque no podía seguir mirando a mi familia a los ojos, me moría de vergüenza, entonces les pedí que me internen acá, lejos, así ya no podía lastimarlos. Estaba destruida.-

No quise escuchar más y la abrace fuerte.

(Fuente: novelas-detusidolos)

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Smiling won’t hide it: Capitulo 4.

Me había alistado tal como me lo pidió Nathan, elegante pero cómoda – termine con un vestido corto llevando mi casaca de cuero aparte porque sabía que después haría frio (outfit). Los planes para navidad serian ir a cenar a algún lugar – del cual alguien no quiso decirme pues según él debía ser una sorpresa – y después ir con unos amigos a un club o algo así.

Al llegar al restaurante, nos hicieron pasar de frente hacia una mesa que estaba al costado del jardín donde había gente bailando a paso lento. Nos sentamos de forma paralela, pues era una mesa para dos, pedimos la comida y el mozo se retiro.

-Bueno, supongo que es raro que me hayas traído aquí – dije cabizbaja soltando risas.

-¿Por qué? ¿No es bello? – sonrió, luego volteo a mirar a las parejas que estaban bailando.

-Si quieres después vamos a bailar – dije al instante que el volteo hacia mi – por cierto, tengo tu regalo justo aquí, ¿lo quieres ahora o después?

-Después, yo tengo el tuyo en casa cuando te lo de, me das el mío ¿vale? Y por cierto, gracias por el detalle.

-No es nada, ¿Y ya tienes planes para año nuevo?

-Exactamente si, estaba pensando en ir a la casa de mi madre en Gloucester.

-¿Es en serio? – Exclame – adivina quien también irá a pasar año nuevo con su familia.

-¿Tu?, eso espero – soltó risas – no veo a nadie más – le sonreí – vale, pero después vendrás con nosotros a Los Ángeles? Es para una premiación de la cual probablemente no ganemos, lo usual sabes – chisto entre carcajadas. ¿Yo en Los Ángeles?

- No lo se, necesito pensarlo. No es como irse a la esquina.

-Piénsalo,  y sobre el alojamiento no tienes por qué preocuparte, yo lo cubro.

-Vale, tiene que ser una broma – carcajee.

-No, puedes dormir en el suelo – rio.

Después de una charla larga, nos trajeron los platillos. Estábamos teniendo una de esas cenas románticas que usualmente son perfectas, pero no se daba el caso con nosotros pues estuvimos soltando risas que se escuchaban hasta la cocina del local todo el rato. Cuando terminamos la comida, Nathan pago la cuenta  enojándose conmigo porque quise pagarla yo, dejamos propina y nos fuimos rápido ya que se nos había hecho un poco tarde pues nos esperaban en un club a tres calles de donde estábamos.

Ya dentro del club, había una mancha de gente cerca de la barra que nos llamaron para acercarnos. Rápidamente supuse que eran amigos de Nath, ya que no llegue a reconocer ninguna cara.

-¡Viniste!- exclamo una chica de cabello rubio dándole un abrazo a Nathan.

-¿Cómo no estaría aquí con ustedes? – respondió poniendo su brazo sobre mi nuca supongo para incluirme en la conversación – ella es Hayley – refiriéndose a mi… le exclamo hacia todos recibiendo el saludo masivo de todos los que estaban ahí de vuelta – por cierto, ellos son amigos de mi promoción de colegio – mascullo en mis oídos.

Estuve interactuando mayormente con las chicas del grupo, quienes me contaron  sobre anécdotas de Nathan de los cuales nunca antes habría imaginado hasta que dieron las doce y nos juntamos todos para dar un brindis. Pasada media hora, recibí una llamada de mi madre.

-¡Feliz Navidad!- exclame al instante que el tono del celular dejo de marcar.

-Igualmente, mi amor- contesto mi padre para sorpresa- un beso, te paso con tu hermano.

-Vale- pude escuchar como mi madre estaba brindando, supuse que habría hecho una reunión familiar.

-¿Hay? Dios, ¿como estas?, te extrañamos aquí por cierto feliz navidad tonta- era mi hermano, sin duda, decirme tonta era su forma de mostrar amor.

-Joe - dije entre risas - igualmente, estoy bien ¿cómo están todos?

-Yo bien, papá igual y mamá ya sabes cómo se pone en estas fechas, eh pero está bien, no te preocupes.

-Oh bueno, ¿está ocupada?

-Emm, no ahora te la paso… - contesto con un hilo de voz - Cariño! Feliz navidad, ¿como la estas pasando?

-Bien, ¿y ustedes?

-Felizmente de la misma manera, te extrañamos.

-Yo igual, tratare de estar ahí para el 29  a más tardar, ¿vale?

-Perfecto mi niña, mañana hablamos tengo que atender a tus tíos que han venido a cenar con nosotros, hasta mañana un beso de todos.

-Igual, los quiero- pronuncie al paso que colgó el teléfono.

.

Le pedí las llaves del coche a Nathan para ir a sacar mi casaca de cuero de la maletera. Salí corriendo, tropezándome con los tacos pero manteniendo el paso llegue hasta el carro que estaba medio escondido detrás de unos arbustos. Saque mi casaca y me la puse lo más rápido que pude, el frío se había puesto horrible tanto así que mis dedos temblaban. Regrese al club para otra vez “socializar” aunque esta vez me habían entrado unas ganas enormes de darle unas caladas a un cigarrillo, lo cual me fue raro ya que solo suelo fumar cuando estoy nerviosa - que no ocurre muy seguido para ser honesta. Pero bueno, fui a la barra, pedí unos cigarrillos mentolados y un encendedor prestado.

P.O.V Nathan.

-Tenemos que parar con las copas saben, si quieren llegar a sus casas.

-¿Nathan preocupado? ¿Es esto un milagro o me parece?- carcajeo - no lo creo, hombre toma, ¡toma!- grito Phill mientras me alzaba una jarra de cerveza.

Vi a Hayley volver, pero no vino exactamente hacia nosotros. Se dirigió directamente a la barra, a pedir… ¿cigarrillos? Raro viniendo de ella pensé.

-Ehh chicos, ¿me dan un segundo? Vuelvo al tiro.

-Anda, te esperamos pero no te pierdas.

Obviamente, quería saber en que andaba esta niña, por lo que salí del club rápido, aunque no la encontraba por ningún lado. Camine un poco mas - no lejos - cuando pude pillarla detrás de unos arbustos de flores. Fui hacia ella, sin que se dé cuenta pues estaba de espalda.

-¿Tu fumando?- exclame tocándole la espalda - solo fumas cuando estas mal, ¿pasa algo?- soltó risas, sin hacer escándalo.

-No- dijo con una sonrisa - solo me entraron ganas, ¿quieres uno? El barman me dio tres siendo generoso, que buen chiste.

-Vale, pero sabes que estas cosas matan ¿no? - respondí cogiendo el cigarro que me ofrecía, poniéndolo en mis labios.

-Tonto, no está prendido, ven acá - acerco el encendedor a mi cara para prender el cigarro y finalmente aspire, tosiendo.

-Hace tiempo que no usaba estas cosas. - golpee mi pecho unas veces.

-O es que eres un poco marica - rio.

-¿O es que tengo algo llamado asma y me cuido?- chiste.

-Cierto, lo olvide.

-Siempre recordare, fue hace tiempo en verdad, cuando vi a Jess a escondidas fumando cigarros en el patio - volteando para ver la expresión de su cara, estaba sorprendida mientras reía un poco - si, aunque no lo creas, yo acababa de llegar de una audición, Jess habrá tenido.. Que se yo ehmm unos 14, 13 años.

-Increíble, yo creo que probé mi primer cigarrillo a los 17 años, ya justo para cumplir 18 - comento mientras yo le daba unas caladas - y tú? A que edad el perezoso de James dejo su inocencia- reí, y fuerte porque lo que le diría le iba a resultar muy raro.

- ¿Siendo sincero?

-Eso es lo que espero.

-11 años- Hayley se atoro con el humo al escuchar la edad, yo no podía parar de reír.

-¡Sykes! ¡Eres una bestia!- seguía riendo. 

-Yo sé, si se. Yo tenía una idea muy errada, pensaba que cada color era un sabor diferente, el rojo fresa, verde menta y azul uva- comenzó a reír mas aun - exacto, búrlate.

-Es que no puedo - entre risas- ¿siempre fuiste un tonto entonces?

-Sí, pero contigo me puse mas, ya sabes para que no te sientas mal.

-A bueno. ¿Es lo que te dices cada día para no sentirte mal?- reí

-No, no…- me detuve un rato para mirarla, Dios, Hayley siempre se veía mejor a la luz de la luna, sentía que no podía resistir, así que me arriesgue…

P.O.V Hayley

-¿Hayley? ¿Puedes hacerme un favor?- me pregunto tirando el cigarro al suelo.

-Dime.

-Cierra tus ojos un segundo- ¿está bien?… Que querrá.

-Vale…- en eso sentí sus palmas por mi cuello, con sus labios en los míos, sabiendo a tabaco, aunque me sentía confundida me deje llevar y le seguí el juego…- está bien.. ¿Que fue eso?

-Un beso - respondió sonriente.

-De acuerdo, ¿puedo tener otro?

Y me beso otra vez. Sintiendo que un vacio se llenaba en mí, me olvide de todo, de los problemas con Charles, de mi familia, todo. Mi mundo en ese instante se había tornado a una sola persona. Nathan.

-Creo…Creo que te amo- tartamudeé poniendo mi mentón cerca de su nuca, sin alejarme de él.

-Pienso lo mismo- respondió abrazándome fuerte.

No quería que se separa de mí. Quería hacer eso eterno. Que no amaneciera, quedarme ahí por siempre, pero obviamente era imposible.

-Ven, vamos a adentro que me congelo aquí y me están esperando- cogiéndome de la mano, me llevo de vuelta al pub.

Aunque igual nos besamos dentro del club, seguí queriendo volver a afuera, pero pensándolo mejor aquí estaba normal y afuera hacia un frio infernal.

.

Faltando 10 minutos para las 5, volvimos a su casa, agotados subimos las escaleras bromeando pues él estaba borracho, yo cansada - pero tenía mi tonteo mínimo por el alcohol. Metidos como sea en mi cama, mi mente dejo de pensar.

(Fuente: novelas-detusidolos)

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Rehab: Capitulo 14

Rehab - Capitulo 14

17 de mayo 2011

Nuestra charla fue bastante interesante aunque esperaba más, en realidad esperaba que Carolina se digne a hablar, pero no se atrevía a decir una palabra.

Cuando salimos los chicos me habían ido a buscar, antes de ir a saludarlos, sentí que alguien toco mi hombro. Era ella, era Carolina, la mire y sonreí pero después me acorde de nuestro último encuentro y me puse serio - ¿Qué pasa?- pregunte. Me miro con los ojos caídos y me dijo - te debo unas disculpas, vos solo querías ser amable y yo fui una estúpida.- Realmente quería sonar enojado pero no pude, le sonreí y le dije que todo estaba bien. Me sonrió devuelta y me dijo - ¿tenes tiempo para un café?-

Los chicos me miraban y yo la miraba a ella, no podía decir nada. Me miro impaciente o en realidad parecía estar culpándose por atreverse a hablarme; volví a mirar a los chicos y le dije - Si veni conmigo.- en ese momento me miro aliviada y me dijo - ¿A dónde vamos?.- la mire, le sonreí y le agarre la mano.

20 de mayo 2011

Después de haber pasado el día con Carolina y los chicos quedamos fascinados, fue increíble, no paramos de reinos. Danny y Carolina se hicieron muy amigos hasta se pasaron sus respectivos números, eran dos dinamitas juntas. Fue un día muy bueno, Tom ya me pregunto si la podíamos invitar a cenar a la casa, estaban muy contentos con ella, además si viene le puedo presentar a Lara. 

Todavía hay algo de ella que me intriga, su historia, pero no puedo preguntarle así como así. La voy a llamar, tengo que preguntárselo.

(Fuente: novelas-detusidolos)

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Rehab: Capitulo 13

Rehab - Capitulo 13

13 de mayo 2011

Me llamaron del hospital, un amigo mío sufrió un quiebre, salí corriendo al hospital Lara estaba conmigo. Llegamos y la vi a Carolina hablando y llorando con mi psicólogo quise hablar con ella pero no lo hice.

Mi amigo solo tuvo una horrible pesadilla, cuando salimos Carolina estaba saliendo también, corrí hacia ella y le pregunte si estaba bien. Me miro con los ojos fijos de tanto llanto y me dijo - ¿Por qué te importo? No quiero ser tu amiga, déjame ir.- la mire con odio y la deje ir. No deje de pensar en ella ni un segundo, ¿Quien se cree? solamente fui amable o eso intente. Encima ella me dijo de ir a tomar un café en el tren, lo insinuó bastante y ¿ahora me viene con eso? Increíble.

(Fuente: novelas-detusidolos)

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Skater Boy: Capitulo 40 [Parte 1]

CINCO AÑOS DESPUÉS…

-¡Vamos, arriba que se nos hace tarde!

Una voz femenina me sacó de mis sueños. Levanté la mirada para verla a Camila en los pies de la cama con una radiante sonrisa, más brillante que el sol. Llevaba una camisa y shorts, típico de ella en esta época del año. Rezongando, me quité las sábanas que me cubrían y me dirigí al baño. Mientras me cepillaba los dientes, mi prima se ubicó en el marco de la puerta.

-Es increíble todo lo que nos pasó. Aún recuerdo cuando bajaste de ese avión. –sonrió. Le devolví la sonrisa, llena de pasta de dientes. Camila rió. -¡Dale, apúrate! Que el peluquero y la maquilladora no nos van a esperar todo el día y aún tenemos MUCHAS cosas por hacer.

Solo asentí mientras terminaba de alistarme. El pensar todo lo que me había sucedido en estos últimos seis años hacia que la piel se me pusiera como una gallina. Comencé a recordar todo lo vivido junto a Danny; cuando lo conocí en aquella plaza por accidente, el boliche, la GRAN pelea por haberme sido infiel. Como dicen, luego de una tormenta siempre sale el sol pero ¿Siempre es así? Como con toda gran pelea, siempre hay una gran reconciliación. Besos, abrazos, promesas de “Pasaremos toda nuestra vida juntos” y hasta sexo. Eso es lo que toda película de final feliz propone pero no siempre es así o no pasó en mi caso, al menos. No puedo negar que hubo muchos besos, abrazos y también sexo… mucho sexo, tuvimos un final feliz pero a su debido tiempo. A pesar de que Danny era todo lo que quería, aún no podía confiar en él de la misma manera en que lo hacía antes y necesitaba tiempo para mí misma, para terminar de arreglar asuntos propios, sin él.

FLASHBACK.

La mañana siguiente de la boda de Tom, desperté en la cama de Danny, obviamente al lado de él. Giré para ver el reloj que se encontraba en la mesa de luz, marcaba las 14 horas. Era entendible el horario ya que la noche anterior no habíamos dormido mucho, no hace falta mencionar el porqué. Sonreí como idiota al recordar la noche anterior, sus manos explorando todo mi cuerpo y como este respondía con pequeños temblores a su tacto. Sus labios en mi cuello, ascendían y descendía como él más quisiera. No podía negarme, necesitaba de él y pude notar que Danny necesitaba de mí. De a ratos, me tomaba mi tiempo para apreciar el adonis que yacía sobre mí. Piel pálida, con pecas cubriendo la gran  parte de su cuerpo, tatuajes en ambos brazos y en una de su pierna. Era perfecto, cada ángulo de su complexión.

Como había extrañado ver ese rostro blanco lleno de pecas mientras su mente se relajaba en algún que otro sueño. Era magnifico, y era mío. Acaricié su mejilla con mi pulgar y de a poco se fue formando una sonrisa en su rostro.

-Buen día. –dijo con voz somnolienta y aún con una sonrisa.

-Buenas tardes, mejor dicho. –contesté.

Se apoyo en su codo y depositó un dulce beso en mis labios. Continué acariciando sus mejillas, ahora con ambas manos y giramos, ahora me encontraba sobre él. El beso fue tomando más y más pasión, y terminamos nuevamente hundidos en una nube de placer. Luego de unas tres horas más de estar así,  sonó mi celular.

-No atiendas. –pidió Danny mientras olía mi cuello.

-Tengo qué. –dije mientras miraba la pantalla de mi celular. –Es Camila.

-Dile que la odio. –dijo con una risa.

***

Era de madrugada, las estrellas iluminaban gran parte de la plaza donde vi por primera vez a Danny. Ese mismo día, a temprana hora tendría que ir al aeropuerto para volver a Nueva York pero eso no era mi mayor preocupación en esos momentos. Ahora lo único que importaba era Danny y yo, de compartir el poco tiempo que nos quedaba. Estábamos acostados en el césped mirando el cielo, solo pasando el rato.

-Y aquel conjunto de estrellas, justo las que están ahí –dijo señalando hacia el cielo. –es la Osa Mayor. –giro su cabeza para mirarme y sonreírme. -¿Qué pasa? –preguntó al notar que no le contestaba.

-Solo pienso. –dije mientras mi mente trabajada. Al notar su mirada pidiendo una explicación, continué. –Pienso en como haremos que esto funcione, tú tienes tu vida aquí y yo en Nueva York. No puedo desperdiciar una oportunidad como la que conseguí pero tampoco quiero dejarte. –dije.

Eso estuvo rondando en mi cabeza desde que me había despertado esa mañana. A pesar de que todo lo que quería en mi vida en estos momentos era estar con Danny, no podría dejar mi vida desorganizada, quisiera o no, yo ya había reconstruido mi vida en USA. Había conseguido una beca en una universidad muy prestigiosa, tenía trabajo y techo donde vivir, no podía quejarme, en realidad pero todo eso, lo conseguí tratando de escapar de un pasado del cual no estaba segura de querer olvidar. Y sin querer, acá me encontraba, en el mismo lugar donde todo comenzó.

-No quiero ser la persona quién arruine tus sueños. –dijo finalmente. –Es por eso que mañana te tomaras ese avión y volverás a Nueva York. –eso me dejó helada, no me esperaba esa reacción. –Quiero que termines tus estudios, quiero que hagas lo que te haga feliz.

-Pero yo ya soy feliz. ¿Qué pasara contigo? –pregunté. –No quiero dejarte, no de nuevo.

-Mi sueño ya se cumplió. –dijo con una media sonrisa. –Solamente que ahora voy a tener que esperar a mi sueño un poquitín más. –me acarició el pelo y puso en mechón detrás de mi oreja. –Recuerda que dentro de poco comienza mi tour con la banda, mientras tu estudies yo estaré viajando pero haremos que esto funcione ¿ok? Iré a visitarte siempre y cuando pueda.

-De acuerdo. –dije sonriendo. –Recuerda que si me extrañas, siempre estará Georgia a tu servicio. –le guiñé un ojo, el se puso serio. -¡Estoy bromeando! –dije mientras me lanzaba sobre él.

-No es gracioso. –dijo tratando de parecer serio pero no era muy bueno en eso.

Pasamos el resto de la madrugada juntos hablando, recordando, jugando entre nosotros. Estaba empezando a amanecer cuando sonó la alarma de mi celular, marcaba las seis de la mañana. La había programado para que sonara dos horas antes del horario de mi vuelo. Al apagarlo noté la mirada de Danny sobre mí.

-¿Aún tienes el anillo que te di? –preguntó. El anillo me lo había dado el día que me propuso que fuera su novia.

-Sí. –contesté. Puse las manos sobre mi cuello y tiré de una cadena que colgada de él. –Cuando me fui a Nueva York quise tirarlo. –comenté. –pero no pude hacerlo. Así que solo me lo saque del dedo y lo usé como collar. –Danny sonrió.

-Te propongo algo. –dijo mientras tomaba la cadena con el anillo con su mano. –Me quedaré con tu anillo hasta que podamos estar juntos sin ninguna complicación. Sin la distancia ni nada de eso, de por medio. –dijo mientras se sacaba el anillo gemelo al mío y lo colocaba junto al mío en la cadena. -¿Te gusto la idea? o ¿Quieres que te lo devuelva, así te llevas un recuerdo mío? –dijo pero después cambio la cara, como si estuviera ideando otro plan. –Te propongo algo más, si quieres tu anillo devuelta, vas a tener que hacer algo. –dijo con sonrisa pícara.

-¿Algo como qué…? –Pregunté algo confundida.

-Prométeme que vas a estudiar, que vas a ser buena alumna y que obtendrás el titulo lo más pronto posible. –dijo con una sonrisa de lo más hermosa. Amo como se preocupa por mí.

-Prometido. –y le di un tierno beso.

FIN FLASHBACK.

Me miré al espejo y sentí pánico. Me encontraba en la habitación del hotel que habíamos reservado, terminando de prepararme. El estilista ya había hecho su parte, al igual que la maquilladora. Ahora todo dependía de mi, debería terminar de alistarme porque se haría tarde sino. Alguien golpeó la puerta y Giovanna, totalmente arreglado, entró al lugar.

-¿Listas? –preguntó con una gran sonrisa.

-Sí. –contestamos Camila y yo al unísono.

***

Mi turno de caminar hacía el altar se había aproximado. Nunca sentí tantos nervios en mi vida… bueno, tal vez sí pero esto era diferente. Jugué con mi anillo un tiempo hasta que la organizadora del evento me dio el “Ok” para que saliera y comencé a caminar. Y allí lo vi, con una gran sonrisa dejando a la vista algo más hermoso que ver amanecer, le sonreí de vuelta. Traté de no tropezar pero las rodillas me temblaban tanto que pensé que me caería en cualquier momento. Al llegar al altar, saludé con la cabeza a Dougie y me coloqué a un lado. Ver a todo mi familia allí me hizo poner la piel de gallina. Sonreí como idiota cuando la música comenzó a sonar y Camila apareció con su largo vestido blanco en la sala, con el velo tapándole la cara.

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Smiling won’t hide it: Capitulo 3.

Sentí un frio en mi costado, antes de darme cuenta de que Nathan ya había zarpado de la cama dejándome sola en ella. Revise el reloj y tal como pensé, eran las seis y media de la mañana, me había levantado muy temprano lo cual me extraño mucho pues ayer si mal no recuerdo estuve luchando por dormir.

-Despertaste- escuche desde la puerta la voz de Nathan, al entrar al cuarto lo vi ya todo cambiado como si fuera a salir a la calle.

-Pues si… ¿y tú? ¿Vas a salir tan temprano?- se rio.

-Ser artista es una de las profesiones más agotadoras aunque no te lo imagines Hayley.-se detuvo y respiro hondo mirando hacia el suelo finalmente mirándome a los ojos- Tengo que estar en el estudio a las 7, aunque hoy sea Navidad; solo tendremos que hablar sobre unos asuntos - se sentó en el borde de la cama agarrando mi pierna izquierda.

-Ah vale, ¿puedo acompañarte?

-Esperaba que lo hicieras- respondió con una sonrisa dibujada en su rostro cuando se paro y estaba a punto de irse dije su nombre con la voz alzada- dime linda.

-¿Exactamente sabes que paso ayer?- soltó unas risas, mas no entendí porque.

-No lo sé- sonrojado, me respondió- apúrate ¿vale?- dijo interrumpiendo mi tema y se fue con una cara seria.

Suspire hondo, tratando de olvidar lo que había pasado hace unos segundos. Vale Hayley ayer no paso nada, tú y Nathan son solo amigos. Me mentía a mí misma, pero bueno no era la primera vez que lo hacía.

Salí de la cama rápido, y comencé a cambiarme como un rayo veloz pues el frio no me dejaba parar, poniéndome lo primero que tenia a la vista algo muy simple (outfit), me amarre el cabello con un moño algo desastroso y saque las gafas por si los paparazzis nos atacaban- aunque sabía que las gafas no cubrirían mi identidad al menos no se notaria toda mi cara.

-Vamos- le dije a Nathan mientras pasaba por la puerta principal y él me seguía el paso.

-Has salido muy rápido eh- agrego mientras abría la puerta del coche.

Sin contestarle, condujo hasta llegar al estudio que estaba ubicado en un edificio como de unos 7 pisos, sin hablar de nada en el camino- digamos que fue algo muy incomodo. Aparco el carro en el estacionamiento de invitados y subimos en el ascensor hasta el piso 7, ya entrando al estudio me encontré con todos los chicos detrás de una ventana de vidrio y a Kelsey sentada en un sofá con el celular en las manos.

-¡Hayley! Pero que sorpresa verte por aquí- dijo mientras me tomaba de la muñeca - Nath los chicos están con Scooter hablando sobre unos asuntos en el otro salón, ¿te importa si me la llevo un segundo?

-Ah no- dijo agarrándose el cabello- llévatela- soltando unas risas los tres, Kelsey me jalo de la muñeca bruscamente hasta llevarme a un sofá azul.

-¿Y  que tal Kel? ¿Qué planes para hoy?

-¡Bien! Todo bien, pues estaba pensando en pasarla con mi familia y tal vez después salir con Tom, como estas tu linda, ¿no quieres algo de tomar?- pregunto mientras me miraba directo a los ojos.

-Pues la verdad sí, me han traído aquí sin desayuno ni nada, ¿Tendrás chocolate caliente?

-Mmmm no pero a unas calles hay una cafetería, si te apetece vamos y te invito uno.

-Seria de maravilla, pero no te preocupes yo pago- conteste con una sonrisa.

-Bueno- me la devolvió- que esperas, vamos- cogió su bolso mientras exclamaba que volvíamos pronto hacia los chicos.

“Rums Cafe” se veía en el letrero de la cafetería a la cual me había arrastrado Kelsey junto a ella. El ambiente adentro era cálido y acogedor, exactamente como si estuvieras preparando café en tu propia casa.

-Hola, desearía un chocolate caliente y un café, bien cargado- ordeno Kel al cajero. 

-¿Serian 4 libras, factura o boleta?

-Boleta, pago con efectivo. 

Al rato, nos entregaron las bebidas y nos sentamos en unos sillones acompañados de unas mesillas de madera oscura. Tome mi chocolate caliente y lo puse cerca de mis labios, sople un poco pues estaba muy caliente y di unos cuantos sorbos, cuando recordé que debí haber pagado parte de la cuenta.

-Eh Kel, te doy la mitad- masculle mientras sumergía mi mano dentro de mis bolsillos.

-¡No que dices!, yo invito linda, de todas maneras gracias.

Sin responder nada más que solo con una sonrisa, tome el chocolate, tratando de no quemarme.

-¿Y que harás tu en Navidad Hay?

-No tengo nada planeado aun para decir verdad, mas supongo que saldré con Nath- cuando mi mente recordó algo muy importante ¡Aun no le había comprado ningún regalo! La expresión de mi cara cambio de forma muy rápida…

-¿Están saliendo? - pregunto a la par que se acerco mas a mi dandome un pequeño golpe con su hombro -me refiero, tu y Nathan, ¿Es cierto?- termino su pregunta conmigo soltando risas.

-¿Nath y yo?- respondí con una pregunta, mirando hacia el suelo pensando en la idea- No lo creo- reí- en serio, mas aun no sé, con todo este lio de Charles…

-Querida así son casi todos los hombres, Charles no va a cambiar- se detuvo unos segundos para beber su café- pero bueno.

Después de media hora de charla, risas y unos cuantos rumores, Kelsey recibió una llamada, era sobre un asunto familiar por el cual tuvo que retirarse en un taxi hasta su casa dejándome sola cuando aproveche en mandarle un mensaje de texto a Nathan diciéndole de que estaría paseando y volvería a su casa en taxi, pero diciendo la verdad, estaría comprando su regalo.

Aun no me había decidido que regalarle. La cosa estaba entre un reloj  o perfume. Termine optando por el reloj, cuando vi desde la ventana del local que daba hacia la calle un reloj de manecillas que era precioso, sin pensarlo, me metí de frente a la tienda. Pregunte por el precio, del cual me resultaba aceptable y termine llevándomelo dentro de una caja negra. Tome el primer taxi que encontré y fui directo hacia la casa de Nath. Al llegar, baje rápido para que el no me vea y entre por la puerta trasera, – ya que si me hubiera visto, habría visto también su regalo – subí hasta mi habitación sin hacer ni un solo ruido para esconder la caja en alguna parte. Después de esa misión casi imposible, baje a la sala. Sin ningún rastro de Nathan, regrese al segundo piso dirigiéndome hacia su habitación. Lo encontré tirado en su cama durmiendo, con la boca abierta y desparramado.

¿Cómo es qué me estaba enamorando de esa persona? Nunca había sido ese tipo de chico del cual yo me hubiera enamorado o algo por el estilo, pero me llevaba muy bien con Nathan, desde el principio aunque siempre le haya visto como solo un amigo – pero gracias a lo que ha estado pasando ya no sabía muy bien como le veía. Tenía en claro su personalidad, y él tenía en claro la mía, ambos nos entendíamos muy bien ¿entonces porque no podríamos ser algo más? No era algo de lo cual se tuviera que discutir mucho, según mi punto de vista al menos, más no saber el de Nathan era un tipo de tortura de la cual me había sacado de mis casillas un par de veces atrás; a veces solo se para cabizbajo sin decir ni una sola palabra sin mover un musculo con los brazos cruzados, estresaba pero así le quería. Y mucho en verdad. 

(Fuente: novelas-detusidolos)

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