Smiling won’t hide it: Capitulo 4.
Me había alistado tal como me lo pidió Nathan, elegante pero cómoda – termine con un vestido corto llevando mi casaca de cuero aparte porque sabía que después haría frio (outfit). Los planes para navidad serian ir a cenar a algún lugar – del cual alguien no quiso decirme pues según él debía ser una sorpresa – y después ir con unos amigos a un club o algo así.
Al llegar al restaurante, nos hicieron pasar de frente hacia una mesa que estaba al costado del jardín donde había gente bailando a paso lento. Nos sentamos de forma paralela, pues era una mesa para dos, pedimos la comida y el mozo se retiro.
-Bueno, supongo que es raro que me hayas traído aquí – dije cabizbaja soltando risas.
-¿Por qué? ¿No es bello? – sonrió, luego volteo a mirar a las parejas que estaban bailando.
-Si quieres después vamos a bailar – dije al instante que el volteo hacia mi – por cierto, tengo tu regalo justo aquí, ¿lo quieres ahora o después?
-Después, yo tengo el tuyo en casa cuando te lo de, me das el mío ¿vale? Y por cierto, gracias por el detalle.
-No es nada, ¿Y ya tienes planes para año nuevo?
-Exactamente si, estaba pensando en ir a la casa de mi madre en Gloucester.
-¿Es en serio? – Exclame – adivina quien también irá a pasar año nuevo con su familia.
-¿Tu?, eso espero – soltó risas – no veo a nadie más – le sonreí – vale, pero después vendrás con nosotros a Los Ángeles? Es para una premiación de la cual probablemente no ganemos, lo usual sabes – chisto entre carcajadas. ¿Yo en Los Ángeles?
- No lo se, necesito pensarlo. No es como irse a la esquina.
-Piénsalo, y sobre el alojamiento no tienes por qué preocuparte, yo lo cubro.
-Vale, tiene que ser una broma – carcajee.
-No, puedes dormir en el suelo – rio.
Después de una charla larga, nos trajeron los platillos. Estábamos teniendo una de esas cenas románticas que usualmente son perfectas, pero no se daba el caso con nosotros pues estuvimos soltando risas que se escuchaban hasta la cocina del local todo el rato. Cuando terminamos la comida, Nathan pago la cuenta enojándose conmigo porque quise pagarla yo, dejamos propina y nos fuimos rápido ya que se nos había hecho un poco tarde pues nos esperaban en un club a tres calles de donde estábamos.
Ya dentro del club, había una mancha de gente cerca de la barra que nos llamaron para acercarnos. Rápidamente supuse que eran amigos de Nath, ya que no llegue a reconocer ninguna cara.
-¡Viniste!- exclamo una chica de cabello rubio dándole un abrazo a Nathan.
-¿Cómo no estaría aquí con ustedes? – respondió poniendo su brazo sobre mi nuca supongo para incluirme en la conversación – ella es Hayley – refiriéndose a mi… le exclamo hacia todos recibiendo el saludo masivo de todos los que estaban ahí de vuelta – por cierto, ellos son amigos de mi promoción de colegio – mascullo en mis oídos.
Estuve interactuando mayormente con las chicas del grupo, quienes me contaron sobre anécdotas de Nathan de los cuales nunca antes habría imaginado hasta que dieron las doce y nos juntamos todos para dar un brindis. Pasada media hora, recibí una llamada de mi madre.
-¡Feliz Navidad!- exclame al instante que el tono del celular dejo de marcar.
-Igualmente, mi amor- contesto mi padre para sorpresa- un beso, te paso con tu hermano.
-Vale- pude escuchar como mi madre estaba brindando, supuse que habría hecho una reunión familiar.
-¿Hay? Dios, ¿como estas?, te extrañamos aquí por cierto feliz navidad tonta- era mi hermano, sin duda, decirme tonta era su forma de mostrar amor.
-Joe - dije entre risas - igualmente, estoy bien ¿cómo están todos?
-Yo bien, papá igual y mamá ya sabes cómo se pone en estas fechas, eh pero está bien, no te preocupes.
-Oh bueno, ¿está ocupada?
-Emm, no ahora te la paso… - contesto con un hilo de voz - Cariño! Feliz navidad, ¿como la estas pasando?
-Bien, ¿y ustedes?
-Felizmente de la misma manera, te extrañamos.
-Yo igual, tratare de estar ahí para el 29 a más tardar, ¿vale?
-Perfecto mi niña, mañana hablamos tengo que atender a tus tíos que han venido a cenar con nosotros, hasta mañana un beso de todos.
-Igual, los quiero- pronuncie al paso que colgó el teléfono.
.
Le pedí las llaves del coche a Nathan para ir a sacar mi casaca de cuero de la maletera. Salí corriendo, tropezándome con los tacos pero manteniendo el paso llegue hasta el carro que estaba medio escondido detrás de unos arbustos. Saque mi casaca y me la puse lo más rápido que pude, el frío se había puesto horrible tanto así que mis dedos temblaban. Regrese al club para otra vez “socializar” aunque esta vez me habían entrado unas ganas enormes de darle unas caladas a un cigarrillo, lo cual me fue raro ya que solo suelo fumar cuando estoy nerviosa - que no ocurre muy seguido para ser honesta. Pero bueno, fui a la barra, pedí unos cigarrillos mentolados y un encendedor prestado.
P.O.V Nathan.
-Tenemos que parar con las copas saben, si quieren llegar a sus casas.
-¿Nathan preocupado? ¿Es esto un milagro o me parece?- carcajeo - no lo creo, hombre toma, ¡toma!- grito Phill mientras me alzaba una jarra de cerveza.
Vi a Hayley volver, pero no vino exactamente hacia nosotros. Se dirigió directamente a la barra, a pedir… ¿cigarrillos? Raro viniendo de ella pensé.
-Ehh chicos, ¿me dan un segundo? Vuelvo al tiro.
-Anda, te esperamos pero no te pierdas.
Obviamente, quería saber en que andaba esta niña, por lo que salí del club rápido, aunque no la encontraba por ningún lado. Camine un poco mas - no lejos - cuando pude pillarla detrás de unos arbustos de flores. Fui hacia ella, sin que se dé cuenta pues estaba de espalda.
-¿Tu fumando?- exclame tocándole la espalda - solo fumas cuando estas mal, ¿pasa algo?- soltó risas, sin hacer escándalo.
-No- dijo con una sonrisa - solo me entraron ganas, ¿quieres uno? El barman me dio tres siendo generoso, que buen chiste.
-Vale, pero sabes que estas cosas matan ¿no? - respondí cogiendo el cigarro que me ofrecía, poniéndolo en mis labios.
-Tonto, no está prendido, ven acá - acerco el encendedor a mi cara para prender el cigarro y finalmente aspire, tosiendo.
-Hace tiempo que no usaba estas cosas. - golpee mi pecho unas veces.
-O es que eres un poco marica - rio.
-¿O es que tengo algo llamado asma y me cuido?- chiste.
-Cierto, lo olvide.
-Siempre recordare, fue hace tiempo en verdad, cuando vi a Jess a escondidas fumando cigarros en el patio - volteando para ver la expresión de su cara, estaba sorprendida mientras reía un poco - si, aunque no lo creas, yo acababa de llegar de una audición, Jess habrá tenido.. Que se yo ehmm unos 14, 13 años.
-Increíble, yo creo que probé mi primer cigarrillo a los 17 años, ya justo para cumplir 18 - comento mientras yo le daba unas caladas - y tú? A que edad el perezoso de James dejo su inocencia- reí, y fuerte porque lo que le diría le iba a resultar muy raro.
- ¿Siendo sincero?
-Eso es lo que espero.
-11 años- Hayley se atoro con el humo al escuchar la edad, yo no podía parar de reír.
-¡Sykes! ¡Eres una bestia!- seguía riendo.
-Yo sé, si se. Yo tenía una idea muy errada, pensaba que cada color era un sabor diferente, el rojo fresa, verde menta y azul uva- comenzó a reír mas aun - exacto, búrlate.
-Es que no puedo - entre risas- ¿siempre fuiste un tonto entonces?
-Sí, pero contigo me puse mas, ya sabes para que no te sientas mal.
-A bueno. ¿Es lo que te dices cada día para no sentirte mal?- reí
-No, no…- me detuve un rato para mirarla, Dios, Hayley siempre se veía mejor a la luz de la luna, sentía que no podía resistir, así que me arriesgue…
P.O.V Hayley
-¿Hayley? ¿Puedes hacerme un favor?- me pregunto tirando el cigarro al suelo.
-Dime.
-Cierra tus ojos un segundo- ¿está bien?… Que querrá.
-Vale…- en eso sentí sus palmas por mi cuello, con sus labios en los míos, sabiendo a tabaco, aunque me sentía confundida me deje llevar y le seguí el juego…- está bien.. ¿Que fue eso?
-Un beso - respondió sonriente.
-De acuerdo, ¿puedo tener otro?
Y me beso otra vez. Sintiendo que un vacio se llenaba en mí, me olvide de todo, de los problemas con Charles, de mi familia, todo. Mi mundo en ese instante se había tornado a una sola persona. Nathan.
-Creo…Creo que te amo- tartamudeé poniendo mi mentón cerca de su nuca, sin alejarme de él.
-Pienso lo mismo- respondió abrazándome fuerte.
No quería que se separa de mí. Quería hacer eso eterno. Que no amaneciera, quedarme ahí por siempre, pero obviamente era imposible.
-Ven, vamos a adentro que me congelo aquí y me están esperando- cogiéndome de la mano, me llevo de vuelta al pub.
Aunque igual nos besamos dentro del club, seguí queriendo volver a afuera, pero pensándolo mejor aquí estaba normal y afuera hacia un frio infernal.
.
Faltando 10 minutos para las 5, volvimos a su casa, agotados subimos las escaleras bromeando pues él estaba borracho, yo cansada - pero tenía mi tonteo mínimo por el alcohol. Metidos como sea en mi cama, mi mente dejo de pensar.
(Fuente: novelas-detusidolos)